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Mantención, seguridad, integración con WebPay y tiempo de puesta en marcha: las razones concretas por las que trabajamos solo con esta plataforma para ecommerce.
2 de septiembre de 2026 · 10 min de lectura · Por el equipo de Mila Web
Respuesta corta
Trabajamos solo con Shopify para ecommerce por cuatro razones: la mantención y la seguridad son de la plataforma, el cliente administra su tienda sin depender de un desarrollador, la integración con Flow está resuelta y la puesta en marcha es más rápida. La contrapartida es una suscripción mensual y la imposibilidad de llevarse el sitio.
Esta es una decisión que tomamos hace tiempo y que nos han cuestionado más de una vez, con razón: reducir opciones es una postura, no un dato. Así que conviene explicar el razonamiento y también lo que no nos gusta de la plataforma.
Aclaración importante: para sitios informativos no usamos Shopify. Ahí trabajamos en HTML o autoadministrable, según el caso, como explicamos en WordPress, Wix o HTML. Esta decisión es solo para tiendas.
Cuando una pyme pide una tienda online, la conversación se centra en el desarrollo: cuánto cuesta armarla y en cuánto tiempo está lista. Pero el desarrollo es un evento que ocurre una vez, y una tienda es una operación que sigue todos los días.
Lo que hace fracasar tiendas no es un mal desarrollo inicial. Es lo que pasa después: la plataforma se desactualiza, un plugin rompe el proceso de pago un viernes, el hosting no aguanta una campaña, nadie sabe cómo cambiar un precio sin llamar al programador.
Cuando evaluamos plataformas, esa es la pregunta que pesa: ¿qué pasa con esta tienda en el mes catorce, cuando el proyecto ya terminó?
En una plataforma autoalojada —WooCommerce sobre WordPress, PrestaShop, Magento— el software vive en tu servidor y mantenerlo es tu responsabilidad. Eso significa actualizar el núcleo, la plantilla y cada extensión, hacer respaldos, y resolver las incompatibilidades que aparecen cuando una actualización rompe otra cosa.
No es teórico: una tienda con diez extensiones recibe actualizaciones cada semana, y varias son parches de seguridad. Postergarlas es exponerse; aplicarlas sin probar es arriesgar el proceso de compra.
En Shopify eso simplemente no existe como tarea. La plataforma se actualiza sola y el proceso de pago no se rompe porque alguien actualizó algo. Para una pyme sin equipo técnico, esa diferencia es la más importante de todas.
Una tienda maneja datos de pago, y eso la convierte en un objetivo. Las plataformas autoalojadas populares son blanco de ataques automatizados constantes, precisamente porque son populares y porque muchas instalaciones están desactualizadas.
El cumplimiento de los estándares de seguridad de la industria de pagos, los certificados y la protección frente a ataques de denegación de servicio corren por cuenta de Shopify. Para el dueño de la pyme, eso se traduce en no tener que entender el tema.
Sobre medios de pago en Chile: la integración con Flow está disponible y probada, y con ella quedan habilitados WebPay, MACH, Servipag y transferencia en un solo checkout. No hay que resolver desarrollos a medida para cobrar, que era históricamente uno de los puntos más dolorosos del ecommerce chileno.
Este punto es el que más valoran nuestros clientes después de algunos meses. En Shopify, el dueño de la tienda cambia precios, sube productos, ajusta stock, revisa pedidos y lanza descuentos por su cuenta, desde el celular si quiere.
Puede sonar menor, pero define si la tienda es un canal vivo o una vitrina congelada. Una tienda donde cada cambio requiere pedirle algo a un proveedor termina desactualizada, y una tienda desactualizada vende menos y genera reclamos.
El panel también resuelve la operación diaria: preparar pedidos, imprimir etiquetas de despacho, ver qué se vende y qué no, y recuperar carritos abandonados automáticamente.
Una tienda en Shopify se publica más rápido porque las decisiones estructurales ya están resueltas: proceso de compra, cálculo de despacho, gestión de variantes, correos transaccionales.
En términos concretos, nuestro Plan Store se entrega en 10 días hábiles. Y lo que define el plazo no es la plataforma: es cuánto demoras en tener las fotos y la información de los productos, como detallamos en cómo crear una tienda online con Shopify.
No sería una recomendación honesta sin esta parte.
Nuestra lectura: para una pyme sin equipo técnico, pagar una suscripción por no tener que mantener nada es un buen trato. Para una empresa con desarrolladores propios y necesidades particulares, puede no serlo.
Y a veces la respuesta correcta es no hacer tienda. Hay tres casos en que lo decimos derecho.
El primero, cuando el volumen no da. Si vendes cinco productos al mes, los costos fijos se comen el margen y conviene partir con un sitio informativo y cerrar por WhatsApp. El segundo, cuando nadie tiene tiempo asignado para operar la tienda: sin alguien preparando pedidos y respondiendo consultas, la tienda genera reclamos en vez de ventas. El tercero, cuando el producto necesita conversación —cotizaciones a medida, servicios, proyectos—: ahí un catálogo con formulario funciona mejor que un carrito.
Si tu caso sí da para tienda, este es el plan que corresponde. Y si no, alguno de los otros tres:
Plan Start
$300.000 + IVA
Hasta 4 secciones, en HTML.
Ideal para partir: presencia profesional y un solo camino al contacto.
5 DÍAS HÁBILES
Contratar →Plan Pro
$380.000 + IVA
Hasta 7 secciones, en HTML.
Espacio para detallar servicios y responder las dudas de precio.
7 DÍAS HÁBILES
Contratar →Plan Plus
$520.000 + IVA
Hasta 10 secciones, autoadministrable.
Actualiza textos, precios y fotos sin depender de nosotros.
10 DÍAS HÁBILES
Contratar →Plan Store
$750.000 + IVA
Tienda online en Shopify con Flow.
Vende 24/7: catálogo, carrito y pagos automáticos.
10 DÍAS HÁBILES
Contratar →Todos son de pago único, sin mensualidades y con hasta 12 cuotas sin interés. Ver el detalle en planes y precios.
Los números para decidir si el volumen da están en cuánto cuesta una tienda online. Y si prefieres que lo veamos juntos, cuéntanos de tu negocio.
Para que la recomendación no quede en una afirmación, conviene poner las opciones lado a lado en los criterios que de verdad afectan a una pyme.
| CRITERIO | SHOPIFY | AUTOALOJADA |
|---|---|---|
| Quién actualiza el software | La plataforma | Tú o tu proveedor |
| Riesgo de caída por actualización | Muy bajo | Real y frecuente |
| Costo fijo mensual | Suscripción | Hosting y mantención |
| Integración con Flow | Disponible y probada | Requiere configuración |
| Administración por el dueño | Completa | Variable |
| Personalización profunda | Con límites | Sin límites |
| Puedes llevarte el sitio | No | Sí |
Leído así, el patrón es claro: la plataforma autoalojada gana en libertad y pierde en tranquilidad. Para una empresa con desarrolladores propios, esa libertad vale mucho. Para una pyme donde el dueño ya hace tres trabajos, la tranquilidad vale más.
Hay un punto de la tabla que merece detalle: el costo. La suscripción de Shopify molesta justamente porque se ve todos los meses. Los costos de una tienda autoalojada son igual de reales pero están repartidos: hosting de mayor capacidad, mantención mensual, licencias anuales de extensiones y, sobre todo, las horas que alguien dedica a que nada se rompa. A dos o tres años, la diferencia se reduce mucho más de lo que sugiere la comparación inicial.
Ese último punto es el que más insistimos, porque no es un problema de plataforma sino de oportunidad. Los números para hacer esa cuenta están en el artículo sobre el costo de una tienda online.
Buena parte de las tiendas que migramos llegan por la misma razón: la plataforma anterior quedó desactualizada, nadie la mantiene y el dueño tiene miedo de tocarla. Es una situación más común de lo que parece y tiene solución, pero conviene saber qué implica.
Los productos, las variantes, los precios y los clientes se exportan y se cargan sin mayor problema. El historial de pedidos se puede traer como registro, aunque no queda conectado a los pedidos nuevos. El diseño y la estructura, en cambio, se rehacen: no existe una forma real de trasladar una plantilla de una plataforma a otra.
Si tu tienda actual recibe visitas desde Google, cada ficha de producto tiene una dirección que Google ya conoce. Al cambiar de plataforma esas direcciones normalmente cambian, y si nadie configura las redirecciones, todo ese tráfico se pierde.
Es la parte del trabajo que más cuidado requiere y la que con más frecuencia se omite en una migración barata. El síntoma aparece unas semanas después: la tienda nueva se ve mejor y vende menos.
Conviene cuando el problema es de mantención, seguridad o dependencia: no puedes editar, la tienda se cae, o el proveedor original desapareció. No conviene cuando la tienda actual funciona bien y el único argumento es que se ve anticuada; en ese caso suele ser más barato rediseñar sobre lo que hay.
Antes de decidir una migración, pide siempre dos cosas por escrito: qué se va a redirigir y qué datos se van a traer. Con esas dos respuestas se distingue una migración profesional de una reconstrucción improvisada.
Porque el costo mayor de una tienda no es el desarrollo, es la mantención. En una plataforma autoalojada las actualizaciones de seguridad, los respaldos y las caídas son responsabilidad tuya o de tu proveedor; en Shopify son de la plataforma.
Shopify cobra una suscripción mensual, y la pasarela de pago cobra su comisión por transacción. Al usar una pasarela externa como WebPay puede aplicarse un cargo adicional según el plan contratado, algo que conviene confirmar al momento de suscribirse.
La suscripción es un costo visible que WooCommerce no tiene, pero WooCommerce tiene costos que no siempre se cuentan: hosting de mayor capacidad, mantención mensual, licencias de plugins y el riesgo de caídas. A dos o tres años la diferencia se reduce mucho.
No. Si cancelas la suscripción, la tienda deja de estar disponible. Tus productos y tus clientes se pueden exportar, pero el sitio vive en la plataforma. Es la contrapartida de no tener que mantener nada.
Sí, funciona igual con diez productos que con mil. Lo que define si conviene no es la cantidad de productos, sino el volumen de ventas frente a los costos fijos.
Precio cerrado, plazo definido entre 5 y 10 días hábiles y el sitio a tu nombre desde el primer día.