Qué Revisar Antes de Contratar una Agencia de Diseño Web
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DISEÑO WEB · CONTRATACIÓN

Qué revisar antes de contratar una agencia de diseño web en Chile

Pagar una página web es una decisión difícil de deshacer. Estos son los puntos concretos que conviene aclarar por escrito antes de transferir el primer peso, y las señales que anticipan un proyecto que va a salir mal.

5 de septiembre de 2026 · 11 min de lectura · Por el equipo de Mila Web

Dos personas revisando juntas una propuesta de diseño web en un estudio

Respuesta corta

Antes de pagar, exige por escrito cinco cosas: el dominio y el hosting a tu nombre, el número exacto de secciones, quién redacta los textos, el plazo con fecha y cuántas rondas de cambios están incluidas. Si alguno de esos cinco puntos no aparece en la propuesta, todavía no tienes una cotización: tienes una intención.

Una página web es una de esas compras donde el cliente no puede evaluar la calidad antes de recibirla. Cuando compras una máquina, la ves funcionar. Cuando encargas un sitio web, pagas un adelanto y esperas. Esa asimetría es la que genera desconfianza, y es legítima: en Chile es común encontrarse con pymes que pagaron, recibieron algo distinto a lo que imaginaban y descubrieron demasiado tarde que el dominio no estaba a su nombre.

Esta guía no busca hacerte desconfiar de todo el mercado. Busca darte una lista concreta de cosas que se pueden verificar antes de transferir, y que en la práctica separan a un proveedor serio de uno que va a improvisar.

Por qué la duda es razonable

El diseño web en Chile es un mercado sin barreras de entrada. No existe un registro, un título ni una certificación obligatoria: cualquiera puede ofrecer el servicio mañana. Eso trae cosas buenas, como precios accesibles y mucha oferta para pymes, y una mala: la calidad varía enormemente entre proveedores que cobran parecido.

A eso se suma que el resultado es difícil de comparar. Dos cotizaciones que dicen "página web profesional, $350.000" pueden significar cosas muy distintas. Una puede incluir la redacción de todos los textos, la optimización para celular y el traspaso del dominio a tu nombre. La otra puede ser una plantilla comprada, con textos que tú tienes que escribir y un dominio que queda registrado a nombre de la agencia.

Los problemas que más nos cuentan los clientes que llegan desde otro proveedor son cuatro, y todos se podían prevenir con una conversación antes de pagar:

  • El sitio quedó a medias. Se entregó el diseño pero nunca se cargaron los textos definitivos, y el proyecto se estancó esperando material que nadie pidió formalmente.
  • El dominio no era del cliente. Al querer cambiar de proveedor descubrió que no tenía acceso ni al dominio ni al hosting.
  • No había forma de actualizarlo. Cada cambio de precio o de texto implicaba pagar y esperar, porque el sitio no era autoadministrable y no se había hablado del tema.
  • El sitio no aparecía en Google. No porque el SEO sea magia, sino porque faltaba lo básico: títulos, descripciones, velocidad y una versión móvil decente.

Quién queda dueño del dominio, el hosting y los archivos

Este es el punto más importante de la lista, y el que más gente omite. Una página web son tres cosas separadas, y las tres deben quedar bajo tu control:

El dominio

Es tu dirección: tuempresa.cl. Se registra en NIC Chile y tiene un titular. Ese titular debe ser tu empresa o tú, no la agencia. Es un dato público y verificable: entra a nic.cl, busca tu dominio y revisa quién aparece. Si dice el nombre de la agencia, el activo más valioso de tu presencia digital no es tuyo, y el día que quieras cambiar de proveedor vas a tener que pedirlo de favor.

El hosting

Es el espacio donde vive el sitio. Puede estar contratado a tu nombre o dentro de una cuenta de la agencia. Ambas cosas son aceptables si están claras, pero la primera es mejor: si está a tu nombre, tienes el control y puedes llevártelo. Si está en la cuenta de la agencia, pregunta explícitamente qué pasa si terminas la relación.

Los archivos y los accesos

El código, las imágenes y el contenido. Al final del proyecto deberías recibir los accesos de administración y, si el sitio no es autoadministrable, una copia de los archivos. No es un capricho: es lo que permite que otro proveedor pueda continuar el trabajo sin partir de cero.

En nuestros proyectos el dominio y el hosting se contratan a nombre del cliente desde el primer día, y los accesos se entregan al publicar. No es un beneficio, es lo mínimo: el sitio lo pagaste tú.

Qué debe decir la propuesta por escrito

Una propuesta útil no es larga, es específica. Estos son los datos que deberías poder leer sin tener que preguntar:

DatoPor qué importa
Número de seccionesEs la medida real del trabajo. "Página web completa" no significa nada; "hasta 7 secciones" sí.
Quién redacta los textosEs la causa número uno de proyectos detenidos. Si los escribes tú, el plazo depende de ti.
Rondas de cambiosDefine cuándo termina el proyecto. Sin este dato, el proyecto no termina nunca o termina antes de lo que esperabas.
Plazo en días hábilesCon fecha de inicio clara: desde el pago, desde la reunión o desde que entregas el material.
Titular del dominioDebe decir tu nombre o el de tu empresa, explícitamente.
Versión móvilDebe estar incluida, no ser un extra. Más de la mitad de tus visitas llegarán desde el teléfono.
Qué pasa despuésSi hay soporte, cuánto cuesta y qué incluye. O si no hay, que quede dicho.

Si la propuesta que recibiste no tiene estos siete datos, pídelos por correo antes de aceptar. La respuesta te va a decir mucho: un proveedor ordenado los tiene a mano, uno que improvisa te va a responder con generalidades.

Alcance, secciones y cambios: dónde se pelean los proyectos

Casi todos los conflictos en un proyecto de diseño web se reducen a una diferencia de expectativas sobre el alcance. El cliente creyó que "página web" incluía el blog, el catálogo y la integración con su sistema de facturación. El proveedor cotizó cinco secciones informativas.

La forma de evitarlo es contar las secciones en voz alta antes de empezar. Para una pyme de servicios, cinco a siete secciones suelen ser suficientes: inicio, servicios, sobre nosotros, casos o portafolio, preguntas frecuentes y contacto. Si necesitas más, es una conversación previa, no un reclamo posterior. Escribimos sobre qué necesita realmente el sitio de una pyme precisamente porque el exceso de secciones encarece sin mejorar los resultados.

Con los cambios pasa algo parecido. Dos rondas de ajustes es un estándar razonable: una sobre la estructura y los textos, otra sobre el diseño terminado. Lo que conviene aclarar es qué cuenta como ajuste y qué cuenta como rehacer. Cambiar un color, mover un bloque o corregir un texto es un ajuste. Cambiar el enfoque completo del sitio después de aprobado el diseño es otro proyecto.

Quién escribe los textos y consigue las fotos

Este punto merece su propio apartado porque es el que más proyectos detiene. Un sitio web necesita entre 800 y 2.000 palabras de contenido escrito, además de fotos. Alguien tiene que producirlo.

Si la agencia no incluye la redacción, el trabajo cae en ti, y ahí es donde los proyectos se quedan meses parados: el dueño de la pyme no tiene tiempo ni práctica escribiendo textos comerciales, el proveedor espera, y el sitio no se publica. Pregunta directamente: ¿los textos los escriben ustedes o yo?

Con las fotos ocurre lo mismo. Si no tienes fotos propias, pregunta si el proveedor va a usar imágenes de banco y si eso está incluido. Un sitio con fotos genéricas es mejor que un sitio sin publicar, pero conviene saberlo de antemano.

En nuestros planes la redacción va incluida

Partimos de un formulario simple sobre tu negocio y escribimos nosotros los textos de cada sección. Tú los revisas y los ajustas, pero no tienes que escribir desde cero. Eso es lo que permite entregar en 5 a 10 días hábiles.

Ver cómo trabajamos →

Plazos, hitos y qué pasa si se atrasa

Un plazo sin fecha de inicio no es un plazo. "Dos semanas" puede significar dos semanas desde el pago, desde la reunión inicial o desde que entregas las fotos. Aclara desde cuándo cuenta y qué pasa si tú te demoras en entregar algo.

Para un sitio informativo de pyme, un plazo razonable va de 5 a 15 días hábiles. Menos de eso suele significar plantilla sin personalizar; mucho más suele significar que el proyecto no tiene prioridad o que depende de material que todavía no existe.

Pregunta también por los hitos intermedios. Saber que en el día tres vas a ver la estructura y en el día siete el diseño te permite corregir el rumbo temprano, que es cuando corregir es barato.

Lo técnico que sí importa (y lo que no)

No necesitas entender de programación para evaluar a un proveedor. Basta con revisar cuatro cosas en sitios que ya haya hecho:

  1. Ábrelo en tu teléfono. ¿Se lee sin hacer zoom? ¿Los botones se pueden apretar con el dedo? Más de la mitad de tus visitas van a llegar desde ahí.
  2. Mide la velocidad. Pon la dirección en PageSpeed Insights de Google. No busques 100 puntos; un sitio de pyme sobre 80 en móvil está bien resuelto.
  3. Revisa el título en Google. Busca el nombre del negocio y mira qué aparece. Si el título dice "Inicio" o "Home", nadie se ocupó del SEO básico.
  4. Llama al teléfono del sitio. Suena obvio, pero prueba si los formularios y los datos de contacto funcionan. Un sitio bonito con un formulario roto no sirve de nada.

Lo que no vale la pena discutir con el proveedor son las decisiones internas de implementación, salvo una: si el sitio será autoadministrable o no. Eso sí cambia tu día a día, y lo comparamos en detalle en WordPress, Wix o HTML.

Cómo comparar precios de verdad

Comparar dos cotizaciones por el número final es el error más caro. Lo que hay que comparar es precio dividido por alcance. Una cotización de $250.000 por cuatro secciones sin redacción es más cara que una de $380.000 por siete secciones con los textos incluidos, porque en la primera vas a tener que producir el contenido tú o pagarlo aparte.

También conviene mirar el costo total del primer año, no solo el desarrollo. Suma el dominio (unos $10.000 al año en NIC Chile), el hosting (entre $30.000 y $80.000 anuales para un sitio de pyme) y, si aplica, la licencia de alguna plantilla o plugin. Si una cotización muy baja no menciona nada de esto, esos costos van a aparecer después.

Nuestros precios son cerrados y de pago único, con la redacción incluida y sin mensualidades. Para que sirvan de referencia al comparar:

NUESTROS PLANES

Cada plan indica el número de secciones y el plazo en días hábiles, para que puedas comparar contra cualquier otra cotización con la misma vara.

Plan Start

$ 300.000

+ IVA · Pago único

Página web de hasta 4 secciones.

Plazo: 5 días hábiles

Contratar →

Plan Emprendedor

$ 380.000

+ IVA · Pago único

Página web de hasta 7 secciones.

Plazo: 7 días hábiles

Contratar →

Plan Plus

$ 520.000

+ IVA · Pago único

Sitio autoadministrable de hasta 10 secciones.

Plazo: 10 días hábiles

Contratar →

Plan Store

$ 750.000

+ IVA · Pago único

Tienda online en Shopify.

Plazo: 10 días hábiles

Contratar →

Todos incluyen la redacción de los textos y admiten pago en 2 transferencias o hasta 12 cuotas sin interés. Ver el detalle de cada plan.

Si quieres el desglose completo de lo que se paga en el mercado chileno, incluidos los rangos de freelance, agencia y plataformas de autoservicio, está en cuánto cuesta una página web en Chile.

Señales de alerta

Ninguna de estas señales por sí sola descalifica a un proveedor, pero dos o tres juntas son motivo suficiente para seguir buscando:

  • No te muestra trabajos anteriores o los muestra en imágenes en vez de darte las direcciones para que las visites.
  • No pregunta nada sobre tu negocio antes de cotizar. Si el precio salió sin conocer a quién le vendes, el sitio va a ser genérico.
  • Promete el primer lugar en Google. Nadie puede garantizarlo, y quien lo promete está vendiendo algo que no controla.
  • El precio es muy inferior al resto sin una explicación clara de qué se acorta. Lo desarmamos en páginas web económicas: qué se sacrifica.
  • Evita poner el alcance por escrito y responde con frases como "eso lo vemos en el camino".
  • Pide el 100% por adelantado en un proyecto nuevo, sin referencias ni trabajos verificables.
  • No tiene datos de empresa: ni razón social, ni RUT, ni dirección, ni una boleta o factura que emitir.

Ocho preguntas para la primera reunión

Copia estas preguntas y hazlas tal cual. Las respuestas te van a ordenar la decisión mejor que cualquier portafolio:

  1. ¿A nombre de quién quedan el dominio y el hosting?
  2. ¿Cuántas secciones incluye exactamente el precio que me diste?
  3. ¿Los textos los escriben ustedes o los escribo yo?
  4. ¿Cuántas rondas de cambios están incluidas y qué cuenta como cambio?
  5. ¿El plazo cuenta desde el pago o desde que les entrego el material?
  6. ¿Voy a poder actualizar el sitio yo mismo? ¿Qué cosas y cuáles no?
  7. ¿Qué pasa después de la entrega: hay soporte, cuánto cuesta y qué incluye?
  8. ¿Me pueden dar dos direcciones de sitios que hayan hecho para negocios parecidos al mío?

Un proveedor que responde estas ocho preguntas sin titubear probablemente ya trabajó con clientes como tú. Uno que se incomoda con la tercera o la cuarta te está avisando algo.

Si quieres ver cómo se ven nuestros proyectos terminados, el portafolio está en la página principal con las direcciones abiertas para que las revises en tu teléfono. Y si prefieres partir por entender el proceso completo antes de cotizar, lo describimos paso a paso en la página de diseño de sitios web.

Preguntas frecuentes

¿Es normal pagar el 50% por adelantado?

Sí, es la práctica habitual en Chile para proyectos de diseño web y es razonable: la agencia empieza a trabajar antes de entregar. Lo que no es normal es pagar el 100% por adelantado ni pagar sin una propuesta escrita que detalle qué recibes, en cuántos días y con cuántas rondas de cambios.

¿Cómo verifico que el dominio quedó a mi nombre?

En NIC Chile puedes consultar cualquier dominio .cl y ver el titular. Escribe tu dominio en el buscador de NIC y revisa que el nombre o el RUT que aparece sea el tuyo o el de tu empresa. Si aparece el nombre de la agencia, el dominio no es tuyo, aunque lo hayas pagado.

¿Conviene una agencia o un freelance?

Depende del tamaño del proyecto y de tu tolerancia al riesgo. Un freelance suele ser más barato y más cercano, pero si se enferma o cambia de trabajo el proyecto se detiene. Una agencia cuesta algo más y tiene continuidad. En ambos casos las preguntas de esta guía son las mismas.

¿Qué pasa si no me gusta el diseño que me entregan?

Por eso importa saber cuántas rondas de cambios están incluidas y en qué momento se revisa. Lo sano es aprobar la estructura y los textos antes de que se diseñe, porque rehacer un diseño terminado es caro para ambas partes. Pregunta explícitamente qué pasa si en la primera revisión pides cambios de fondo.

¿Debo firmar un contrato o basta la cotización?

Para un proyecto de este tamaño, una cotización aceptada por correo y con el alcance detallado funciona como acuerdo. Lo importante no es el formato del documento sino que quede escrito el alcance, el precio, el plazo, quién entrega qué y a nombre de quién quedan el dominio y el hosting.

¿Cuánto debería costarme una página web para mi pyme?

En Chile una página web profesional para una pyme se mueve entre $300.000 y $800.000 según cuántas secciones tenga y si es autoadministrable. Bajo los $150.000 casi siempre falta algo: la redacción, la versión móvil o el traspaso del dominio. Lo desglosamos en nuestro artículo sobre cuánto cuesta una página web en Chile.

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Precio cerrado, plazo con fecha y todo por escrito

Nuestras propuestas detallan las secciones, el plazo y las rondas de cambios antes de que pagues. El dominio y el hosting quedan siempre a tu nombre.

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